UNA VISIÓN GENERAL DEL ANTIGUO TESTAMENTO

Por: Paul N. Bernware
El antiguo testamento es la historia de la nación de Israel, una nación singular y distinta de todas las naciones de la tierra por el hecho mismo de que Dios entro en una relación de pactos con ellos- es la historia de una nación designada por Dios para darle gloria a Él mismo y salvación a la humanidad, una historia de las grandes victorias y derrotas espirituales de los hombres y de la asombrosa fidelidad de Dios.

LOS TRATOS DE DIOS CON LA HUMANIDAD

El Antiguo Testamento se divide en dos partes distintas, cubriendo cada una de ellas varios miles de años de historia. La primera es Génesis 1-11, que constituye un registro de los tratos de Dios con la humanidad en general. Durante aquellos tiempos, no hubo ningún grupo especial como la iglesia o la nación de Israel. Los tratos de Dios eran con los individuos. Por cuanto no conocemos la fecha exacta de la creación del universo, no podemos decir con certidumbre, como algunos dicen, que Génesis 1-11 cubre 2.000 años. Podrían ser varios miles más de años (pero no millones ni miles de millones de años). Hay mucho que noha sido registrado acerca de estos años primeros de la humanidad, pero se incluyen cuatro grandes acontecimientos: el relato de la creación, la caída del hombre, el gran diluvio de los tiempos de Noé, y la división de la humanidad en la torre de Babel. Estos acontecimientos quedan registrados brevemente para que podamos comprender de donde procedió este universo material, de donde provinieron el pecado y el mal, y por qué el mundo de los humanos esta tan fragmentado. Pero los primeros poco miles de años de la historia de la humana son pasados rápidamente a fin de llegar al principal énfasis del Antiguo Testamento, que es la elección de Israel como nación escogida de Dios.

LOS TRATOS DE DIOS CON ISRAEL

La segunda parte distintiva del Antiguo Testamento cubre alrededor de 2.000 años. Esta parte comienza con Génesis 12 e incluye todo el resto del Antiguo Testamento. Génesis 12 es el capítulo clave de la Biblia. Es aquí que Dios escoge a un hombre llamado Abraham y concierta un pacto eterno e incondicional con él y con sus descendientes. Dios hizo muchas promesas a Abraham. Estas promesas incluían bendiciones personales para Abraham y sus descendientes y bendiciones que incluirían al resto de la humanidad.

EL PACTO ABRAHÁMICO

En este pacto, Dios prometió que haría de Abraham una gran nación. Los primeros libros fundamentales (Génesis, Éxodo, Números y Josué) registran la formación de la nación de Israel. A fin de tener una nación deben existir tres elementos básicos: un pueblo, una ley y una tierra.Génesis 12 – 50 registra como Dios comenzó a dar crecimiento a esta nueva nación. En estos capítulos, los tratos de Dios con Abraham y su familia dejan clarísimo para todos que Dios es el dador de la vida y que Él “elemento poblacional” de una nación. Al final de Génesis, la nación he llegado a alrededor de setenta y cinco personas, li que generalmente no es considerado como una “gran” nación. Pero durante los 275 años entre Génesis y Éxodo tuvo lugar una gran explosión demográfica. Para el tiempo del éxodo, la población de la nación había crecido a más de dos millones. El elemento demográfico de la nación había quedado completado.

LA LEY DE MOISÉS

Luego, para poder funcionar como nación legitima, Israel necesitaba un código de leyes para regir su vida. Israel había estado esclavizada en Egipto durante el periodo entre Génesis y Éxodo, pero fue liberada milagrosamente por Dios y su líder humanos Moisés. Después de su poderosa liberación, registrada en el libro del Éxodo, el pueblo de Israel viajo al monte Sinaí, donde recibieron su constitución, unas leyes que cubrían todos los aspectos de la vida. Acamparon ante el monte Sinaí por alrededor de un año, donde recibieron la ley y construyeron su centro portátil para el culto, el tabernáculo.

LA TIERRA PROMETIDA

Cuando termino el año ante el monte Sinaí, Israel partió para poseer la Tierra Prometida, la tierra de Canaán. Esta tierra formaba parte del pacto que Dios había celebrado con Abraham hacia unos 400 años. Con la toma de esta tierra se alcanzarían el tercer y último elemento, e Israel inauguraría su papel como “gran” nación. Pero el tercer libro fundamental, Números, registra un terrible momento en la historia de Israel. En aquel tiempo Israel rehusó creer y obedecer a Dios, y ello impidió a la nación poseer la tierra. En lugar de vivir en Canaán, Israel fue errando sin rumbo en una región desértica durante casi cuarenta años.Finalizado aquel periodo de disciplina, Israel se dirigió a la ribera oriental del rio Jordán y se dispuso a cruzarlo para entrar en su tierra. Fue en este tiempo que murió el gran líder de Israel, Moisés, justo antes de la muerte de Moisés, Dios escogió a Josué para conducir a la nación. El condujo a Israel a través del rio y a la tierra de los malvados cananeos. Este periodo de guerra duro entre cinco y siete años. Con el quebrantamiento del poder de los cananeos, el pueblo de Israel podía reivindicar toda la tierra. Israel tenía ahora población, ley y una tierra. Había finalizado el periodo de la formación de la nación (véase tabla “Eras de la historia del Antiguo Testamento”, pp.20 - 21).Luego, Josué repartió la tierra, dando a cada una de las doce tribus de Israel un área claramente delimitada. Era ahora la tarea de cada tribu individual finalizar la conquista de la tierra eliminando a cada cananeo que viviera en su área tribal. Dios había dado orden especifica que no se mezclaran matrimonialmente con los cananeos, ni hicieran tratados con ellos, ni les fuera permitido vivir entre ellos. Desafortunadamente, Israel prefirió de nuevo no obedecer.

LOS GOBERNANTES NACIONALES

Cuando Josué murió, Israel entro en una nueva era en su vida nacional. Dios no reemplazo a Josué con un nuevo líder para su pueblo. La intención de Dios era que la nación recién formada fuese una teocracia (un gobierno de Dios) sin un líder humano singular. Dios gobernaría por medio de la ley promulgada en el Sinaí y a través de los sacerdotes como intérpretes y mantenedores de la ley. Pero la teocracia resulto un fracaso, porque Israel no quería obedecer su propia constitución. El quinto libro fundamental, Jueces, registra estos años, conocidos primariamente por sus derrotas y fracasos. Durante los más de 300 años de teocracia se tuvieron que suscitar jueces una y otra vez en situaciones de crisis. Los jueces libraban a Israel de sus enemigos e introducían un tiempo de obediencia y paz. Pero estos periodos daban de nuevo paso al pecado, a la incredulidad y a la idolatría. Otro juez era suscitado por Dios, y el ciclo se repetía.Después de tres siglos de repetidos fracasos, Israel demando un rey humano. A pesar de que esto constituía un repudio de su gobierno, Dios permitió que Saúl deviniera el primer rey de Israel. Con la coronación de Saúl, Israel entraba en una tercera era de su historia: el periodo de la monarquía. Los siguientes cuatro libros fundamentales (1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes) registran los siguientes 450 años de la historia de Israel. Primero y Segundo de Samuel narran las historias del primer rey de Israel, Saúl, y del más grande rey de Israel, David. Fue con el rey David que Dios concertó un maravilloso pacto, mucho del cual se cumplió en el “gran hijo” de David, el Señor Jesucristo. Salomón, hijo de David, reino tras la muerte de David, y fue el tercer y último rey en reinar sobre todas las doce tribus de Israel.

LA NACIÓN DIVIDIDA

Debido a los pecaminosos caminos de Salomón, Dios juzgo a la familia de David dividiendo a la nación en dos reinos separados. El reino del norte, Israel, se constituyó con diez tribus. El reino del sur recibió el nombre de Judá y se constituyó con dos tribus gobernadas por la familia de David. Durante dos siglos coexistieron estos dos reinos, a veces como amigos, a veces como enemigos. Pero el tiempo del reino divido llego a su fin cuando, por el pecado idolatría, el reino del norte fue destruido por la nación de Asiria. El reino del sur existió en solitario durante más de cien años. Permaneció durante más tiempo porque más tiempo porque tuvo la bendición de la presencia de algunos reyes piadosos. Sin embargo, como el del norte, el reino del sur cayó en la idolatría. Esta vez, Dios empleo a la nación de Babilonia como su vara de disciplina. Muchos del reino del sur, incluidos Daniel y Ezequiel, fuerondeportados de Judá a Babilonia. La nación vivió en cautiverio unos setenta años.

LA RESTAURACIÓN PARCIAL

Finalmente, como cumplimiento a su promesa, Dios restauro a muchos del pueblo a su propia tierra. El periodo final de la historia del Antiguo Testamento acerca de Israel se registra en Esdras u en Nehemías, los dos últimos libros fundamentales. Este periodo de 150 años se centra en la restauración política y espiritual de Judá, y en varios grandes hombres que fueron empleados en esta restauración.Con el fin del libro de Nehemías llega a su fin la historia del Antiguo Testamento. Transcurrirían unos 400 años antes que las Escrituras reanudaran la historia. Los años de silencio serian interrumpidos por un mensajero angélico, Gabriel, que anunciaría el nacimiento de Juan el Bautista y el nacimiento de Jesús el Mesías, el “gran hijo” de David. Dios no había olvidado sus promesas del pacto a Abraham y a sus descendientes, ni se habíaechado atrás en cuanto a ellas.Esta es una breve visión general de la historia básica del Antiguo Testamento. Ahora nuestra tarea será examinar con un mayor detalle cada uno de los fundamentales y enlazarlos luego con el resto de los libros del Antiguo Testamento.

Extraido del Libro: Panorama del Antiguo Testamento
Comentario Bíblico Portavoz
Edicion 1994
Páginas 15 - 19

Juan Calvino

Cuidemos de que nuestras palabras y pensamientos no vayan más allá de lo que la Palabra de Dios nos dice. [...] Dejémosle a Dios su propio conocimiento, [...] y concibámoslo tal como Él se nos da a conocer, sin tratar de descubrir algo acerca de su naturaleza aparte de su Palabra.
Juan Calvino
Sin lugar a dudas, el más importante sistematizador de la teología protestante en el siglo XVI fue Juan Calvino. Mientras Lutero fue el espíritu fogoso y propulsor del nuevo movimiento, Calvino fue el pensador cuidadoso que forjó de las diversas doctrinas protestantes un todo coherente. Además, para Lutero su búsqueda tormentosa de la salvación y su descubrimiento de la justificación por la fe fueron tales que siempre dominaron toda su teología. Calvino, como hombre de la segunda generación, no permitió que la doctrina de la justificación eclipsara el resto de la teología cristiana, y por ello les prestó mayor atención a varios aspectos del cristianismo que habían quedado postergados en Lutero: en particular, a la doctrina de la santificación.

La formación de Calvino

Calvino nació en la pequeña ciudad de Noyon, en Francia, el 10 de julio de 1509, cuando Lutero había ya dictado sus primeras conferencias en la universidad de Wittenberg. Su padre pertenecía a la clase media de la ciudad, y trabajaba principalmente como secretario del obispo y procurador del capítulo de la catedral. Haciendo uso de tales conexiones, le procuró a su hijo Juan dos beneficios eclesiásticos con los cuales costearse los estudios. Con esos recursos, el joven Calvino fue a estudiar a París, donde conoció tanto el humanismo como la reacción conservadora que se le oponía. La discusión teológica que tenía lugar en esos días lo llevó a conocer las doctrinas de y clif, Huss y Lutero. Pero, según él mismo dice: “estaba obstinadamente atado a las supersticiones del papado”. En 1528 completó sus estudios en París, al obtener el [Vol. 2, Page 72] grado de Maestro en Artes, y decidió dedicarse a la jurisprudencia. Con ese propósito, continuó sus estudios en Orleans y en Bourges, bajo dos de los más célebres juristas de la época, Pierre de l’Estoile y Andrea Alciati. El primero seguía los métodos tradicionales en el estudio e interpretación de las leyes, mientras que el segundo era un humanista elegante y quizá algo fatuo. Cuando hubo un debate entre ambos, Calvino intervino a favor del primero. Esto es importante porque indica que, aun en esos tiempos en que comenzaba a dejarse cautivar por el espíritu humanista, Calvino no sentía simpatías hacia la elegancia vacua que frecuentemente se posesionaba de algunos de los más famosos humanistas.[Vol. 2, Page 73] Pero a pesar de su conflicto con Alciati, Calvino estaba decidido a seguir el camino de los humanistas. Pronto se unió a un pequeño círculo de estudiosos y admiradores de Erasmo, y se dedicó a los estudios humanistas. Luego, aunque recibió su licencia para practicar la abogacía en 1530, su principal ocupación durante los próximos dos años parece haber sido la preparación de un comentario acerca de la obra de Séneca, De clemencia. Este comentario, publicado en 1532, fue relativamente bien recibido, aunque no colocó a su autor en el número de los más ilustres humanistas.

La conversión

No se sabe a ciencia cierta qué llevó a Calvino a abandonar la fe romana, ni la fecha exacta en que lo hizo. A diferencia de Lutero, Calvino nos dice poco acerca del estado interior de su alma. Pero lo más probable parece ser que en medio del círculo de humanistas en que se movía, y a través de sus estudios de las Escrituras y de la antigüedad cristiana, Calvino llegó a la convicción de que tenía que abandonar la comunión romana, y seguir el camino de los protestantes. En 1534 se presentó en su ciudad natal de Noyon, y renunció a los beneficios eclesiásticos que su padre le había procurado, y que eran su principal fuente de sostén económico. Si ya en ese momento estaba decidido a abandonar la iglesia romana, o si ese gesto fue sencillamente un paso más en su peregrinación espiritual, nos es imposible saberlo. El hecho es que en octubre de 1534 Francisco I, hasta entonces relativamente tolerante para con los protestantes, cambió su política, y en enero del año siguiente Calvino se exiliaba en la ciudad protestante de Basilea.

La Institución de la religión cristiana

Calvino se sentía llamado a dedicarse al estudio y las labores literarias. Su propósito no era en modo alguno llegar a ser uno de los jefes de la Reforma, sino más bien encontrar un lugar tranquilo donde estudiar las Escrituras y escribir acerca de la nueva fe. Poco antes de llegar a Basilea, había escrito un breve tratado acerca del estado de las almas de los muertos antes de la resurrección. Según él concebía su propia vocación, su tarea consistiría en escribir otros tratados como ése, que sirvieran para aclarar la fe de la iglesia en una época de tanta confusión. Por lo pronto su principal proyecto era un breve resumen de la fe cristiana desde el punto de vista protestante. Hasta entonces, casi toda la literatura protestante, llevada por la urgencia de la polémica, había tratado exclusivamente acerca de los puntos en discusión, y había dicho poco acerca de las otras doctrinas fundamentales del cristianismo, tales como la Trinidad, la encarnación, etc. Lo que Calvino se proponía entonces era llenar ese vació con un breve manual al que le dio el título de Institución de la religión cristiana. La primera edición de la Institución cristiana apareció en Basilea en 1536. Era un libro de 516 páginas, pero de formato pequeño, de modo que cupiera fácilmente en los amplios bolsillos que se usaban entonces, y pudiera por tanto circular disimuladamente en Francia. Constaba de sólo seis capítulos. Los primeros cuatro trataban acerca de la ley, el Credo, el Padrenuestro y los sacramentos. Los dos últimos, de tono más polémico, resumían la posición protestante con respecto a los “falsos sacramentos” romanos, y a la libertad cristiana.[Vol. 2, Page 74] El éxito de esta obra fue inmediato y sorprendente. En nueve meses se agotó la edición que, por estar en latín, resultaba accesible a lectores de diversas nacionalidades. A partir de entonces Calvino continuó preparando ediciones sucesivas de la Institución, que fue creciendo según iban pasando los años. Las diversas polémicas de la época, las opiniones de varios grupos que Calvino consideraba errados, y las necesidades prácticas de la iglesia, fueron contribuyendo al crecimiento de la obra, de tal modo que para seguir el curso del desarrollo teológico de Calvino, y de las polémicas en que se vio envuelto, bastaría comparar las ediciones sucesivas de la Institución. Puesto que no podemos hacer tal cosa aquí, nos limitaremos a hacer constar las fechas e idiomas de las diversas ediciones aparecidas en vida de Calvino, para terminar con un breve resumen de la última. Tras la edición de 1536, en latín, apareció en Estrasburgo la de 1539, en el mismo idioma. En 1541 Calvino publicó en Ginebra la primera edición francesa, que es una obra maestra de la literatura en ese idioma. A partir de entonces, las ediciones aparecieron en pares, una latina seguida de su versión francesa, como sigue: 1543 y 1545, 1550 y 1551, 1559 y 1560. Puesto que las ediciones latina y francesa de 1559 y 1560 fueron las últimas producidas en vida de Calvino, son ellas las que nos dan el texto definitivo de la Institución. Ese texto definitivo dista mucho de ser el pequeño manual de doctrina que Calvino había tenido en mente al publicar su primera edición, pues los seis capítulos de 1536 se han vuelto cuatro libros con un total de ochenta capítulos. El primer libro trata acerca de Dios y su revelación, así como de la creación y de la naturaleza del ser humano, pero sin incluir la caída y la salvación. El segundo libro trata acerca de Dios como redentor, y del modo en que se nos da a conocer, primero en el Antiguo Testamento, y después en Jesucristo. El tercero trata acerca de cómo, por el Espíritu, podemos participar de la gracia de Jesucristo, y de los frutos que ello produce. Por último, el cuarto trata de “los medios externos” para esa participación, es decir, de la iglesia y los sacramentos. En toda la obra se manifiesta un conocimiento profundo, no sólo de las Escrituras, sino también de los antiguos escritores cristianos, particularmente San Agustín, y de las controversias teológicas del siglo XVI. Sin lugar a dudas, ésta fue la obra cumbre de la teología sistemática protestante en todo ese siglo.

El reformador de Ginebra

Calvino no tenía la menor intención de dedicarse a la vida activa de sus muchos correligionarios que en diversas partes llevaban a cabo la obra reformadora. Aunque sentía hacia ellos profundo respeto y admiración, estaba convencido de que sus dones no eran los del pastor ni los del adalid, sino más bien los del estudioso y el escritor. Tras una breve visita a Ferrara, y otra a Francia, decidió establecer su domicilio en Estrasburgo, donde la causa reformadora había triunfado, y donde había una gran actividad teológica y literaria que le parecía ofrecer un ambiente propicio para sus labores. Empero el camino más directo hacia Estrasburgo estaba cerrado por razones de una guerra, y Calvino tuvo que desviarse y pasar por Ginebra. La situación en esa ciudad era confusa. Algún tiempo antes, la ciudad protestante de Berna había [Vol. 2, Page 75] enviado misioneros a Ginebra, y éstos habían logrado obtener el apoyo de un pequeño núcleo de laicos instruidos que ansiaban la reforma de la iglesia, y de un fuerte contingente de burgueses cuyo principal deseo parece haber sido lograr ciertas ventajas y libertades que no tenían bajo el régimen católico. El clero, por lo general de escasa instrucción y menos convicción, sencillamente había seguido las órdenes del gobierno de Ginebra cuando éste decidió abolir la misa y optar por el protestantismo. Esto había sucedido unos pocos meses antes de la llegada de Calvino a Ginebra, y por tanto los misioneros procedentes de Berna, cuyo jefe era Guillermo Farel, se encontraban al frente de la vida religiosa de toda la ciudad, y carentes del personal necesario. Calvino llegó a Ginebra con la intención de pasar allí no más de un día, y proseguir su camino hacia Estrasburgo. Pero alguien le avisó a Farel que el autor de la Institución se encontraba en la ciudad, y se produjo así una entrevista inolvidable que el propio Calvino nos cuenta.[Vol. 2, Page 76] Farel, que “ardía con un maravilloso celo por el avance del evangelio”, le presentó a Calvino varias razones por las que se precisaba su presencia en Ginebra. Calvino escuchó atentamente a su interlocutor, unos quince años mayor que él, pero se negó a acceder a su ruego, diciéndole que tenía proyectados ciertos estudios, y que no le sería posible llevarlos a cabo en la situación que Farel describía. Cuando este último hubo agotado todos sus argumentos, sin lograr convencer al joven teólogo, apeló al Señor de ambos, e increpó al teólogo con voz estentórea: “Dios maldiga tu descanso, y la tranquilidad que buscas para estudiar, si ante una necesidad tan grande te retiras, y te niegas a prestar socorro y ayuda”. Ante tal imprecación, nos cuenta Calvino: “esas palabras me espantaron y quebrantaron, y desistí del viaje que había emprendido”. Y así comenzó la carrera de Juan Calvino como reformador de Ginebra. Aunque al principio Calvino accedió sencillamente a permanecer en la ciudad, y a colaborar con arel, pronto su habilidad teológica, su conocimiento de la jurisprudencia y su celo reformador hicieron de él el personaje central en la vida religiosa de la ciudad, mientras Farel gustosamente se convertía en su colaborador. Empero no todos estaban dispuestos a seguir el camino de reforma que Calvino y Farel habían trazado. En cuanto comenzaron a exigir que se siguieran verdaderamente los principios protestantes, muchos de los burgueses que habían apoyado la ruptura con Roma comenzaron a ofrecerles resistencia, al tiempo que hacían llegar a otras ciudades protestantes en Suiza rumores acerca de los supuestos errores de los reformadores ginebrinos. El conflicto se produjo por fin en torno al asunto del derecho de excomunión. Calvino insistía en que, para que la vida religiosa se conformara verdaderamente a los principios reformadores, era necesario excomulgar a los pecadores impenitentes. Ante lo que parecía ser un rigorismo excesivo, el gobierno de la ciudad se negó a seguir los consejos de Calvino. A la postre, el conflicto fue tal que Calvino fue desterrado. El fiel Farel, que pudo haber permanecido en la ciudad, escogió el exilio antes que servir de instrumento a los burgueses que querían una religión con toda clase de libertades y pocas obligaciones. Calvino vio en todo esto una puerta que el cielo le abría para continuar la vida de estudio y retiro que había proyectado, y se dirigió a Estrasburgo. Pero en esa ciudad el jefe del movimiento reformador, Martín Bucero, tampoco lo dejó en paz. Había allí un fuerte contingente de franceses, exiliados por motivos religiosos, carentes de dirección pastoral, y Bucero hizo que Calvino quedara a cargo de ellos. Fue entonces cuando nuestro teólogo produjo una liturgia francesa, y tradujo varios salmos y otros himnos, para que los cantaran los franceses exiliados. Además produjo la segunda edición de la Institución, y contrajo matrimonio con la viuda Idelette de Bure, con quien fue muy feliz hasta que la muerte la llevó en 1549. Los tres años que Calvino pasó en Estrasburgo fueron probablemente los más felices y tranquilos de su vida. Pero a pesar de ello siempre se dolía de no haber podido continuar la obra reformadora de Ginebra, por cuya iglesia sentía un gran amor y responsabilidad. Por tanto, cuando las circunstancias cambiaron en la ciudad suiza, y el gobierno lo invitó a regresar, Calvino no vaciló, y una vez más quedó a cargo de la obra reformadora en Ginebra. Fue a mediados de 1541 cuando Calvino regresó a Ginebra. Una de sus primeras acciones fue redactar las Ordenanzas eclesiásticas, que fueron aprobadas pocos meses después por el gobierno de la ciudad, aunque con algunas enmiendas. Según [Vol. 2, Page 77] se estipulaba en ellas, el gobierno de la iglesia quedaba principalmente en manos del Consistorio, que estaba formado por los pastores y por doce laicos que recibían el nombre de “ancianos”. Puesto que los pastores eran cinco, los laicos eran la mayoría del Consistorio. Pero a pesar de ello el impacto personal de Calvino era tal que casi siempre ese cuerpo siguió sus deseos. Durante los próximos doce años, hubo conflictos repetidos entre el Consistorio y el gobierno de la ciudad, pues el cuerpo eclesiástico, siguiendo la inspiración de Calvino, trataba de regular las costumbres con una severidad que no siempre era del agrado del gobierno. En 1553 la oposición había vuelto a ganar las elecciones, y la situación política de Calvino era precaria. Fue entonces cuando comenzó el famoso proceso de Miguel Serveto. Este era un médico español, autor de varios libros de teología, que estaba convencido de que la unión de la iglesia con el estado a partir de Constantino había constituido una gran apostasía, y que el Concilio de Nicea, al promulgar la doctrina trinitaria, había ofendido a Dios. Serveto acababa de escapar de las cárceles de la inquisición católica en Francia, donde se le seguía proceso de herejía, y se vio obligado a pasar por Ginebra, donde fue reconocido cuando fue a escuchar a Calvino predicar. Fue arrestado, y Calvino preparó una lista de treinta y ocho acusaciones contra él. Puesto que Serveto era un erudito, y además había sido acusado de herejía por los católicos, el partido que se oponía a Calvino en Ginebra adoptó su causa. Pero el gobierno de la ciudad les pidió consejo a los cantones protestantes de Suiza, y todos concordaron en que Serveto era hereje. Esto acalló a la oposición, y se resolvió condenar a Serveto a ser quemado vivo, aunque Calvino trató de que en lugar de ello se le decapitara, por ser una pena menos cruel. La muerte de Serveto fue duramente criticada, principalmente por Sebastián Castellón, a quien Calvino había hecho expulsar de la ciudad por interpretar el Cantar de los Cantares como un poema de amor. A partir de entonces ese incidente se ha vuelto símbolo del dogmatismo rígido que reinaba en la Ginebra de Calvino. Y no cabe duda de que hay mucho de verdad en esto. Pero no se olvide que en la misma época, y en diversas partes de Europa, tanto católicos como protestantes estaban procediendo de manera semejante contra quienes consideraban herejes. El propio Seneto fue condenado a la hoguera por la inquisición francesa, que no pudo llevar a cabo su sentencia por la fuga del reo. En todo caso, después de la ejecución de Serveto la autoridad de Calvino en Ginebra no tuvo rival, sobre todo por cuanto los teólogos de todos los demás cantones suizos protestantes le habían prestado su apoyo, al tiempo que sus opositores se habían visto en la difícil situación de defender a un hereje condenado tanto por los católicos como por los demás protestantes de Suiza. En 1559 Calvino vio cumplirse uno de sus sueños, al ser fundada la Academia de Ginebra, bajo la dirección de Teodoro de Beza, quien después sucedería a Calvino como jefe religioso de la ciudad. En aquella academia se formó la juventud ginebrina según los principios calvinistas. Pero su principal impacto se debió a que en ella cursaron estudios superiores personas procedentes de varios otros países, que después llevaron el calvinismo a ellos. Hacia el fin de sus días, Calvino preparó su testamento y se despidió de sus colaboradores. Farel, que se había dedicado a proseguir la obra reformadora en Neuchatel, fue a ver a su amigo por última vez. Murió el 27 de mayo de 1564. [Vol. 2, Page 78]

Calvino y el calvinismo

En vida de Calvino, la principal cuestión teológica que dividía a los protestantes (aparte, claro está, de los anabaptistas) era la de la presencia de Cristo en la comunión, que según hemos visto fue la principal causa de desavenencia entre Lutero y Zwinglio. En este punto, Calvino siguió el ejemplo de su amigo Bucero, el reformador de Estrasburgo, quien tomaba una posición intermedia entre Lutero y Zwinglio. Para Calvino, la presencia de Cristo en la comunión es real, pero espiritual. Esto quiere decir que no se trata de un mero símbolo, o de un ejercicio de devoción, sino que en la comunión hay una verdadera acción por parte de Dios en pro de la iglesia que participa de ella. Pero al mismo tiempo esto no quiere decir que el cuerpo de Cristo descienda del cielo ni que esté presente en varios altares al mismo tiempo, como pretendía Lutero. Lo que sucede es más bien que en el acto de la comunión, por el poder del Espíritu Santo, los creyentes son llevados al cielo, y participan con Cristo de un anticipo del banquete celestial. En 1536, Bucero, Luteros y otros llegaron a la Concordato de Wittenberg, un documento que lograba salvar las diferencias entre ambas posiciones. En 1549, Bucero, Calvino, los principales teólogos protestantes suizos, y varios otros del sur de Alemania, firmaron el Consenso de Zurich, otro documento semejante. Además, Lutero le había prestado buena acogida a la Institución de Calvino. Por tanto, las diferencias entre los diversos reformadores en lo que a la comunión se refería no parecían ser insalvables. Empero los seguidores de los grandes maestros estaban dispuestos a mostrarse más estrictos que ellos. En 1552 el luterano Joaquín Westphal publicó un ataque contra Calvino, donde decía que el calvinismo se estaba introduciendo subrepticiamente en los territorios luteranos, y se declaraba campeón de la posición de Lutero con respecto a la comunión. Lutero había muerto, y Melanchthon se negó a atacar a Calvino, como lo deseaba Westphal. Pero el resultado de todo esto fue el distanciamiento cada vez mayor entre quienes seguían a Lutero y quienes aceptaban el Consenso de Zurich, que a partir de 1580 recibieron el nombre de “reformados”. Por tanto, durante este primer período la marca característica de los “calvinistas” o “reformados” no era su doctrina de la predestinación, sino su opinión con respecto a la comunión. Sólo más tarde, según veremos en otra parte de esta historia, la doctrina de la predestinación vino a ser la característica distintiva del calvinismo. En vida de Lutero y de Calvino no podía ser así, pues ambos reformadores afirmaban la predestinación. En todo caso, debido en parte a la Academia de Ginebra, y en parte a la Institución de la religión cristiana, la influencia de Calvino pronto se hizo sentir en diversas partes de Europa, y a la postre surgieron varias iglesias —en Holanda, Escocia, Hungría, Francia, etc. — que seguían las doctrinas del reformador de Ginebra, y que se conocen como “reformadas” o “calvinistas”. Por último, antes de terminar este capítulo debemos mencionar que algunos historiadores y economistas han señalado la existencia de una relación entre el calvinismo y los orígenes del capitalismo. Algunos han tratado de probar que el calvinismo fue el espíritu propulsor del capitalismo. Pero lo más correcto parece ser que ambos movimientos comenzaban a cobrar impulso en la misma época, y que pronto se aliaron. Al seguir el curso del calvinismo en diversos países, veremos algo de esa alianza y de sus resultados.
Extraido de Historia del Cristianismo Tomo II
Justo L. Gonzales, pg. 35 - 39

Software gratuito para el estudio bíblico


En esta oportunidad describiremos y facilitaremos la descarga de lo que consideramos una herramienta necesaria para todo creyente, por naturaleza amante del estudio de las escrituras, que tenga un ordenador. Se trata de un software diseñado para el estudio bíblico.




Como vemos se trata de "THE WORD" (La Palabra), una herramienta diseñada por Costas Stergiou y lanzada en el año 2003. Inicialmente el programa consistía en permitir al usuario la lectura de la Biblia, sin embargo con el tiempo fue desarrollándose hasta convertirse en una potente herramienta para el estudio de la Biblia. Actualmente cuenta con más de 200,000 líneas de código equivalentes a 5 o 6 años de trabajo.

Con este desarrollo esta aplicación ofrece las versiones de la Biblia más cotizadas, diccionarios bíblicos completos, concordancias, libros, comentarios, etc. A parte de estas valiosas herramientas de las que dispone, este es un software muy liviano, fácil de descargar, gratuito y con un interfaz totalmente intiutiva y personalizable. Las referencias cruzadas, su motor de búsqueda, sus nuevos módulos híbridos y su versión 3.0 portable (esta requiere de una donación) hacen de THE WORD una excelente opción para el estudio bíblico y que no debe faltar en nuestro ordenador.

Si bien las herramientas de este software se han venido desarrollando originalmente en ingles, no han hecho falta creyentes que han colaborado y colaboran aún con el desarrollo de módulos en español. Al final de la entrada ofreceremos los sitios que ofrecen estos recursos. Sin embargo queremos hacer nuestro aporte facilitando la descarga de esta importante aplicación y a la vez ofreciendo los módulos que nosotros consideramos más indispensables para el estudio de las escrituras. Sin más preámbulo comencemos con la descarga e instalación de este programa.

El programa general

Como ya mencionamos este software consiste en módulos. Así que, lo primero que haremos sera descargar el programa general el cual viene originalmente en ingles, pero que en su ultima versión 4.0 a desarrollo la posibilidad de cambiarlo a español de forma nativa.
Este es el enlace de descarga directa del software:


Si vamos al sitio oficial encontraremos el enlace de la siguiente manera:









Una vez descargada la aplicación ejecutamos el archivo. Antes de comenzar a instalar nos pedirá que escojamos los módulos que deseamos instalar.


Como ya mencionamos estos módulos están en ingles, así que a menos que sepamos ingles, lo recomendable es no instalar estos módulos excepto dos:

  1. Textus Receptus Editio Regia Greek N.T....
  2. Webstminster Leningrad Codex.
Estos dos los instalaremos porque el primero es el texto original en griego del N.T. y el segundo el texto original en Hebreo del A.T.
Una vez elegidos estos dos módulos damos click en "Next".



Una vez finalizada la instalación damos click en Finish





Al dar click en Finish se nos abrirá el programa The Word con un saludo de bienvenida y una invitación para hacer un recorrido, todo en ingles. Damos click en "Cancel".




Lo que veremos entonces sera la interfas de The Word con los dos modulos que instalamos.


Como vemos todo esta en ingles. Esta ultima versión trae el lenguaje nativo en español (antes era necesario descargar otra interfas en español e instalarla encima). Para cambiar el idioma vamos al menú File.


Ahora nuestra interfas estará en español.


Los modulos

Ahora solo nos resta descargar los módulos en español. Nosotros recomendamos para comenzar los siguientes:
(todos son enlaces para descarga directa)

Biblias
Una vez descargados los archivos vamos a ejecutarlos uno por uno.


Usaremos como ejemplo La Biblia de las Américas. Ejecutamos el modulo para que se instale.


Damos clik en siguiente.


Damos clik en instalar, click en terminar. Así tendremos nuestra nueva versión de la Biblia instalada.



Antes de terminar, si vamos a instalarlos todos de una sola vez, quitamos la opción "Ejecutar The Word". Esto porque, si no lo quitamos, se abrirá una nueva interfas del programa cada vez que instalemos un modulo diferente.


Después de ejecutar todos los módulos abrimos The Word. Este nos avisara de todos los modulos nuevos detectados en varias ventanas, le damos si a todo.


Así de fácil ya podremos comenzar a hacer uso de esta valiosa herramienta.

Ofrecer un Software de alta calidad para ayudar a los creyentes en la enseñanza y la proclamación de la palabra de Dios de forma gratuita

Costas Stergious

Referencias:
  1. Sitio web oficial. The Word - En ingles.
  2. Biblioteca The Word, no oficial. Biblioteca The Word - En español.
  3. Recursos diversos para The Word, no oficial. Biblioteca The Word Español - En español (Visite con precaución)


Flavio Josefo

El historiador Flavio Josefo (35-100) es una de las fuentes más importantes para conocer la historia judía del Siglo I de la Era Cristiana, y nos provee material preciso para entender muchos de los acontecimientos mencionados en los escritos de los APOSTOLES. Nacido en el año primero del reinado de CALIGULA, en su autobiografía dice que proviene de una familia de la clase alta sacerdotal, recibió un esmeradísima educación con los mejores RABINOS de JERUSALEN. Sus inquietudes espirituales lo llevaron a indagar en las diversas escuelas o sectas en las que se dividía el judaísmo, estuvo tres años en el desierto bajo la dirección de un ermitaño llamado Banos y frecuento también las comunidades de los Esenios, concluyendo por adherirse a los FARISEOS. Político hábil, se ganó la confianza de las autoridades del TEMPLO, donde entro a trabajar, y en el año 64 lo enviaron a ROMA en una embajada destinada a lograr la liberación de unos sacerdotes encarcelados por el procurador Félix, el mismo que es mencionado en los HECHOS DE LOS APOSTOLES. Allí logro su cometido gracias a la amistad con la simpatizante Popea, mujer de NERON.
Flavio Josefo se adhirió a la causa de los romanos y el lector de sus obras puede ver bien claramente como en sus libros adula a los emperadores TITO y VESPECIANO. Cuando los judíos se levantaron en rebelión contra los romanos en el año 66, Flavio Josefo se unió a los rebeldes, para pasarse después al bando de los invasores, y se marchó a Roma juntamente con Tito después de la toma de Jerusalén por las tropas romanas en el año 70 d.C. Allí se le concedió la ciudadanía romana y tomo el nombre de Flavio en honora su protector, que era de la familia de los Flavio. En roma y en lengua griega, escribió sus cuatro obras: La guerra de los judíos, Las antigüedades, Contra Apión y su Vida, de la que publico en el año 100 una segunda edición.

Extraído de "Enciclopedia ilustrada de historia de la iglesia" Editorial Clie 1979.

El seminario de la música (libro PDF)


Hace ya un tiempo compartimos en nuestra audioteca el seminario impartido por el profesor  de Teoría Musical Frank Garlock. En esta oportunidad les traemos, como complemento al seminario, todas las sesiones por escrito en formato PDF. El contenido de este seminario es el siguiente:

1. El Dios de la música.

2. El mensaje de la música.

3. El sonido de la música.

4. El evangelio de la música.

5. Los efectos de la música.

6. El propósito de la música.



Puedes leer o descargar aqui mismo este libro:

El extraño caso del Dr.Cristiano y Mr.Carnal (2)

Hemos considerado en la entrada anterior el concepto de las doctrinas del cristiano carnal y las dos naturalezas del cristiano, las evidencias bíblicas que se utilizan para sostenerlas y una breve consideración de las implicaciones de ambas. Hemos, además, establecido por qué es importante hacer una seria consideración de las afirmaciones e implicaciones de estas enseñanzas.

Consideremos pues ahora con mayor detenimiento estas implicaciones y por qué son peligrosas.

LA IDENTIDAD DEL CREYENTE

Uno de los problemas que ocasionan estas enseñanzas es la dualidad con la que deteriora la identidad de los hijos de Dios. En la mayoría, sino es que en todas las introducciones al tema de las dos naturalezas del cristiano, se indica una problemática en cuanto al conflicto que genera el pecado en el recién convertido. Por ejemplo, Watchman Nee escribió:
Un gran número de personas que han creído en el Señor Jesús aceptándolo como su Salvador, han descubierto una nueva experiencia poco después de haber creído en El: parecen tener dos naturalezas en su corazón. Estas dos naturalezas son incompatibles una con la otra; una es maligna, y la otra es buena. Algunas veces, cuando la naturaleza buena domina, la persona se vuelve muy amorosa, paciente, bondadosa y dócil. Pero otras veces, cuando prevalece la naturaleza maligna, tal persona se vuelve celosa, malhumorada, perversa y obstinada. Los creyentes que pasan por tal experiencia, sufren constantes altibajos en su vida diaria.
 Tomo 1, Núm. 5 de la revista El Cristiano, marzo, 1926.

De esta manera se pretende explicar la relación que existe entre el creyente y el pecado. No obstante, en este intento lo que se logra es deforma la identidad del hijo de Dios. Como bien escribió Neil T. Anderson:
La comprensión de quién es Dios y quién eres tú en relación a Él es el fundamento más importante para tu estructura de creencia y tus patrones de comportamiento como cristiano.
(Victoria sobre la obscuridad. Unilit. Pag.24)

Juan Calvino también escribió:
Casi toda la suma de nuestra sabiduría, que de veras se deba tener por verdadera y solida sabiduría, consiste en dos puntos: a saber, el conocimiento que el hombre debe tener de Dios, y el conocimiento que debe tener de sí mismo.
(Institución de la religión cristiana. Tomo 1. Pag.3)

La dualidad que la doctrina de las dos naturalezas del cristiano propone para explicar la relación que existe entre el creyente y el pecado, desdeña la identidad del creyente al dividirla en dos y al establecer la posibilidad de que el creyente pueda vivir como un incrédulo.

Antecedente histórico

Es necesario decir que la doctrina de las dos naturalezas es relativamente nueva en un sentido, pues se ha presentado hace solo noventa años atrás aproximadamente. Sin embargo, la iglesia primitiva lidio con ella en el primer siglo, aunque con algunas variantes importantes. Quienes asumieron esta postura se conocían como gnósticos. El gnosticismo griego fue, después del judaísmo legalista, la primera secta en atacar a la iglesia. Ellos tenían la creencia de que el cuerpo era una prisión para el hombre y que todo aquello que se considera malo provenía de él, pero que no obstante el hombre en el interior era bueno. De esta manera crearon una visión dualitaria del hombre. Al penetrar en la iglesia, el gnosticismo mesclo el evangelio puro con sus filosofías, estableciendo una división en la naturaleza del creyente. Por una parte estaban aquellos que vivían en conformidad a su cuerpo corrupto o carne y por otra estaban aquellos que optaban por un estilo de vida más elevado, en busca del conocimiento mayor o la gnosis (el término significa conocimiento y de este deriva su nombre de gnosticismo).

Ahora bien cómo es que esta herejía rechazada por la iglesia primitiva, ha pasado hoy a tener un lugar prominente en la iglesia. Históricamente se le debe al teólogo dispensacionalista Lewis Sperry Chafer, quien coloco esta postura en los círculos evangélicos más importantes a través de su libro El hombre espiritual, publicado en 1918. Como lo señala John Macarthur:
Este concepto era extraño para la mayoría de los cristianos de la generación del doctor Chafer, pero se ha convertido en premisa central para un gran sector de la iglesia actual. La doctrina de espiritualidad del doctor Chafer, junto con algunas otras enseñanzas suyas, se convirtieron en la base para una forma completamente nueva de ver el Evangelio.
(El evangelio según Jesucristo. Casa bautista de publicación 2008. Pag.25, 26).

Así pues, la doctrina de las dos naturalezas, es relativamente nueva.

No es el hecho de ser nueva lo que la hace mala o nociva, es lo que enseña en sí misma lo que la hace nociva, pero el conocer su trasfondo histórico nos permite evaluar su verdadero valor. La mayoría de los cristianos consideran que lo nuevo es lo mejor, de alguna manera siempre estamos esperando la publicación de algún libro nuevo que contenga algún nuevo secreto sobre la vida cristiana. Pero la verdad es lo contrario, son los libros antiguos los que suelen tener un mayor valor en materia de estudio bíblico, pues fueron escritos con mayor cuidado que la producción en masa de libros escritos con liviandad de hoy en día. La mayoría de los libros de calidad escritos actualmente, tienen como trasfondo un estudio de estos libros antiguos. Esto es lo que podemos decir en materia de literatura.

Ahora bien, lo que el teólogo Chafer ofreció en El hombre espiritual, se puede identificar como el comienzo del auge de este concepto de las dos naturalezas. La razón por la cual se volvió popular fue porque justificaba el creciente índice de pecaminosidad entre los profesantes de las iglesias en los Estados Unidos. Los grandes pensadores habían hallado en esta contradicción en la que vivían los evangélicos un motivo para no considerarlos como una religión verdadera sino más bien nociva y que fomentaba la hipocresía. Muchos de los que profesaban ser cristianos continuaban viviendo en los mismos pecados que habían marcado su vida anterior e incluso eran peores, también los casos de inmoralidad en los líderes de la iglesia iban en aumento. Todo esto encontró una válvula de escape en la dicotomía ofrecida por Chafer, quien no escribió con malas intenciones, pero que dio lugar para dicha justificación.

Miguel L. Llenas comenta respecto a esta doctrina:
No es más que la respuesta desesperada de aquéllos que buscan un apoyo bíblico para conjugar la diferencia tan notoria que existe entre el Cristianismo Escritural y lo que hoy día vemos con el nombre de Cristiano... Esto no es más que una muestra de cómo la iglesia, al igual que los israelitas, se ha levantado las faldas y mostrado sus desnudeces al mundo.
(El cristiano carnal. Pag.4, 5).

El dr. Albert Martin también comenta que esta doctrina es la causa primordial del deterioro de la iglesia de Jesucristo en los últimos cuarenta años, ya que nulifica la enseñanza bíblica respecto a la santificación progresiva del creyente y su estrecha relación con la conversión del individuo (Citado por Miguel L. Llenas. El cristiano carnal, pag.2, 3).

Este es el trasfondo de la aparición de estas doctrinas en la historia, lo cual ya de entrada nos dice mucho acerca su valor. Cuando algo produce efectos tan nocivos, no puede ser de Dios. Consideremos ahora que es lo que enseña la Biblia acerca de la identidad del creyente en comparación a la teoría de las dos naturalezas y la doctrina del cristiano carnal.

El extraño caso del Dr.Cristiano y Mr.Carnal (1)

Hay una par de doctrinas que son muy populares entre la gran mayoría de las iglesias evangélicas, estas doctrinas pretenden explicar la relación que existe entre el creyente y el pecado. Estas son las doctrinas del cristiano carnal y las dos naturalezas del creyente.

Las doctrinas
De acuerdo a quienes enseñan estas doctrinas hay en el mundo tres tipos de personas:
1. Las personas naturales, los inconversos.
2. Los cristianos carnales.
3. Los cristianos espirituales.
De esta manera dividen a la iglesia en dos categorías. El conocido teólogo dispensacionalista L.S. Chafer describe estas tres categorías en su libro “El hombre espiritual”, en el primer capítulo del libro titulado “Tres clases de hombres”.  También el famoso comentarista que popularizo la teología de las dispensaciones, C.I. Scofield también sostiene esta postura en su Biblia de estudio, en su comentario a 1Co.2:14.

Estos teólogos junto con otros muchos maestros, han popularizado estas doctrinas. Uno de estos maestros es Chuck Swindoll, en su programa de radio Visión para vivir, adaptado al español por David Ormachea y actualmente por Carlos Azueta. En uno de sus mensajes adaptados al español Swindoll afirma:
Y es así que él cambión nuestro destino pero esto no quiere decir que nuestra naturaleza también haya cambiado, todo lo malo que usted llego a cometer, es capaz de cometerlo ahora que usted es creyente…
(Archivos de audio, visión para vivir, oneplace.com. Tit. “Aclarando Nuestro Lado Obscuro”, serie: practicas de la vida cristiana, 24 de abril 2012).

En otra oportunidad también afirmo:
El cristiano carnal se parece a los inconversos. Si hay una verdad de la que me encantaría ser capaz de convencer a los inconversos, además del evangelio, es de esa verdad… Si a nuestra carne se le ha dado rienda suelta, terminará exactamente como la de quienes ni siquiera han nacido de nuevo. Eso explica cómo un cristiano puede robar y mentir. Eso explica cómo un cristiano puede carecer de moralidad y cometer adulterio, y volverse en contra de las mismísimas cosas que él o ella alguna vez enseñaban.
(Chuck Swindoll, Clearing the Hurdle of Carnality: Selections from 1 Corinthians, (Quitando El Obstáculo De La Carnalidad: Selecciones De 1 Corintios)  audiotape (Cinta de audio)  CHH 5-A.)

Con afirmaciones como estas, quienes enseñan las doctrina del cristiano carnal y las dos naturalezas del cristiano, establecen que los cristianos tienen dos naturalezas dentro de sí y que de acuerdo a la naturaleza que alimente más esa será la que gobierne su vida. Así, un cristiano es carnal cuando alimenta solo a la carne y se convierte en espiritual cuando decide vivir sujeto a su nueva naturaleza. También enseñan que los cristianos carnales son aquellos que han aceptado a Cristo como salvador, pero que aun no le han hecho el Señor de sus vidas. El cristiano puede amar a Cristo un día y menospreciarle cual incrédulo al siguiente, de acuerdo a la naturaleza a la que este respondiendo. Bajo los mismos términos se argumenta que hay una diferencia entre la salvación y el discipulado, es decir que, se puede ser salvo sin ser discípulo. Los que optan por ser salvos sin ser discípulos son los cristianos carnales y aquellos que deciden consagrar su vida a Cristo son los que se convierten en cristianos espirituales.

Las pruebas

Hay varios pasajes en los que se sostienen estas doctrinas. Por ejemplo, la doctrina del cristiano carnal se sostiene por la afirmación del apóstol Pablo en su primera epístola a los corintios, 3:1-4. La interpretación que hacen de estos pasajes, es que Pablo está haciendo una distinción entre cristianos carnales y espirituales, identificando a los corintios como pertenecientes al primer grupo. C.I .Scofield comenta del capítulo 2:14 de esta misma epístola:
Pablo divide a los hombres en tres clases: (1) psuchikos, que significa de los sentidos, sensual, animal (Stg.3:15; Jd.19), natural, e.d. el hombre adánico que no ha sido renovado mediante el nuevo nacimiento (Jn.3:3-5); (2) pneumatikos, que significa espiritual, e.d. el hombre renovado lleno del Espíritu Santo y que camina en el Espíritu en plena comunión con Dios (Ef.5:18-20); (3) sarkikos, que significa mundano, carnal, e.d. el hombre renovado que anda “conforme a la carne” (Rom.8:4) y sigue siendo un bebe en Cristo (1Cor.3:1-4)
(Nueva Biblia de Estudio Scofield. VRV60. H.B.P. pag.1042). En referencia a 1Cor.3:3 C.C.

La Biblia de estudio Ryrie comenta:
Los cristianos carnales escasamente pueden distinguirse de los hombres naturales o in-conversos.
(Biblia de estudio Ryrie. VRV60.Editorial Portavoz. 1991. Pag.1608)

La doctrina de las dos naturalezas del cristiano utiliza pasajes como Efe.4:22, en el que Pablo exhorta a los efesios a despojarse del viejo hombre y en el v.24 a vestirse del nuevo. A través de este pasaje sostienen que hay en la vida de los creyentes una lucha interna y continua entre la vieja y la nueva naturaleza. Cualquier curso dominical tendrá en sus folletos algunas afirmaciones al respecto, como por ejemplo:
Ro.7:22-25 nos revela que hay una lucha permanente entre el “hombre interior” (el mismo “nuevo hombre”) y “la carne” (el “viejo hombre”). Están en continua oposición el uno contra el otro. Y, efectivamente, esto se ve en el momento en que viene la tentación o la prueba: ciento una fuerza que me empuja a caer y otra que me muestra que no debo ceder. El cristiano que vive de acuerdo a los deseos de su “nuevo hombre” se llama un cristiano “espiritual”, pero el que se deja dominar de su “viejo hombre” la Biblia lo llama un cristiano “carnal” (1Corintios 3:1-3)
(Curso bíblico Emaús. Serie doctrinal. ¿Debo ser bautizado? Carlos Willamil y Felipe Nunn. Pag.33, lección 7).

Otro pasaje en que se sustenta la doctrina de las dos naturalezas es Gal.5:16, 17, versículos en los que el apóstol Pablo exhorta a los gálatas a andar en el Espíritu y no satisfacer los deseos de la carne. En el v.17 explica el antagonismo que hay entre la carne y el Espíritu. Así, se interpreta que hay una lucha permanente dentro del creyente, entre la nueva y al vieja naturaleza.

Esta interpretación influye en la interpretación del contenido completo de la Biblia. Por ejemplo, para interpretar la doctrina de la santidad en la vida del creyente. Interpretan que el cristiano es santo posicionalmente, pero que esta santificación posicional no influye en su vida cotidiana. La santidad práctica se ve como un aspecto optativo para la vida y se dice que la santidad depende del creyente. Este podría ser santo en su vida práctica o no serlo. Aquel que decide lo primero es el cristiano espiritual y el que decide no serlo es el cristiano carnal. L.S. Chafer escribe, en su libro “Grandes temas bíblicos” (Editorial Portavoz1926, 1953. Pag.238-241. Santificación):
Cada cristiano esta posicionalmente santificado y es un santo delante de Dios. Esta posición no tiene otra relación con la vida diaria del creyente que la de poder inspirarle a vivir santamente.
Pag.283, 2.
Aunque todos los creyentes están posicionalmente santificados, no hay referencia en las Escrituras a su vida diaria.
Pag.239, 3.
Así como la santificación posicional está absolutamente desligada de la vida diaria, así la santificación experimental está absolutamente desligada de la posición en Cristo.
Pag.239, 4.

En relación a la victoria prometida sobre el pecado en Gal.5:16-23 dice:
Esta victoria será realizada cuando se la reclame por fe y se cumplan las condiciones necesarias para una vida llena del Espíritu.
Pag.241
En la muerte de Cristo todos los creyentes han muerto al pecado; pero no todos los creyentes han tomado posesión de las riquezas provistas en aquella muerte. No se nos pide que muramos experimentalmente, o que pongamos en práctica su muerte; se nos pide que nos “consideremos” muertos al pecado. Esto es responsabilidad humana.
Pag.241, 1.

Sopesando las pruebas

Hemos considerado brevemente las doctrinas del cristiano carnal y las dos naturalezas del creyente. La popularidad de estas doctrinas, junto con el apoyo de teólogos reconocidos, como los ya citados y muchos otros teólogos y maestros, nos hace asumir que estas enseñanzas deben ser así. No obstante al considerar detenidamente las implicaciones que conllevan estas doctrinas, nos daremos cuenta de una serie de inconsistencias y mal entendidos muy serios en esta forma de interpretación.

En primer lugar, necesitamos ser consientes de la importancia de entender claramente que es lo que enseñan estas doctrinas. Estas doctrinas dan una explicación o al menos eso se pretende, acerca de la relación que hay entre el creyente y el pecado. También pretenden dar una explicación acerca de la naturaleza de los creyentes, es decir qué somos los cristianos, en términos ontológicos. Además sus enseñanzas tienen efecto sobre el entendimiento del evangelio y lo que este hace en la vida de los creyentes cuando se convierten (o son convertidos). De manera que, entender o mejor dicho creer en estas doctrinas afecta de manera directa al creyente como individuo, a la iglesia y también afecta su testimonio a los incrédulos. Es, por tanto, vital determinar si estas doctrinas son o no correctas.

Una de las implicaciones de estas doctrinas, en cuanto a la realidad espiritual del creyente, es que dualisa su ontología. Estas doctrinas dejan cristiano con un serio problema de identidad, pues nos habla de una nueva y una vieja naturaleza sin identificarnos con ninguna de las dos. La realidad del pecado en el creyente se le atribuye a la vieja naturaleza, mientras que la vida espiritual en santidad se le atribuye a la nueva naturaleza, luego ¿Quién soy yo? Si cuando decido pecar pertenezco a la vieja naturaleza y cuando decido ser espiritual pertenezco a la nueva ¿Quién soy yo? Si soy capaz de pecar y ser carnal hoy y ser espiritual mañana.

Otra implicación es que, de acuerdo a estas enseñanzas, es posible que un verdadero creyente se quede estancado como un niño espiritual toda su vida. ¿Es esto posible? ¿No enseñan las escrituras que la falta de crecimiento es señal de muerte? ¿No es acaso la inclinación continua de una persona hacia el pecado una señal de falta de conversión y no de una simple carnalidad?

Pues bien, hay una buena cantidad de implicaciones como estas, por las cuales necesitamos sopesar estas doctrinas con sumo cuidado. De no hacerlo, el peligro tanto de engañarnos como de engañar a otros, es inminente. Hacer una minuciosa consideración de estas doctrinas y determinar sus errores es indispensable y es precisamente lo que haremos a continuación.