Curso de Teología Bíblica (PDF)





Con un lenguaje devocional y con cuestionarios que harán más significativo el aprendizaje de su contenido, Francisco Lacueva Lafarga nos ofrece un estudio de teología fácil de leer y agradable al corazón del hijo de Dios que anhelé conocer más a su Señor.









...todo creyente cristiano que se precie de serlo ha de poner todo su empeño en conocer, cada vez más y mejor, de un modo íntimo, cordialy experimental, a ese Dios que, sin mérito alguno por nuestra parte, tuvo a bien, desde toda la eternidad, escogernos en Cristo para que fuésemos santos ypredestinados a ser adoptados por hijos y herederos suyos y a ser hechossemejantes a la imagen de su Hijo; y, una vez nacidos, hizo efectivo su llamamiento eterno y, mediante la redención llevada a cabo por su Hijo, y el selladopersonal de su Espíritu, nos justificó y glorificó y nos santifica cada día en lamedida en que nos dejamos conducir por su Espíritu Santo.

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Francisco Lacueva Lafarga

Nací de padres católicos romanos el 28 de septiembre de 1911, en San Celoni, provincia dé Barcelona, España. Mi padre murió en 1918, a una temprana edad, víctima de una epidemia de influenza que visitó tantos hogares en mi país. Yo sólo tenía seis años, y mi madre tuvo que trabajar muy arduamente desde entonces, siendo que quedamos muy pobres. Dos años después, un amigo obtuvo un puesto para mi madre como sirvienta en un Convento de las Monjas  Concepcionistas-Franciscanas en Tarazona de Aragón, una pequeña ciudad en la provincia de Zaragoza. Las monjas la aceptaron con la condición de que yo estudiara para sacerdote, puesto que no querían muchachos en la portería del convento, a menos que se los destinara para que más tarde entraran al seminario.
Así, pues, a la edad de ocho años, me encontré ya comprometido para un futuro acerca del cual sabía menos que nada. La influencia abrumadora de las monjas era tal que durante mi carrera en el seminario, a pesar de que yo le había dicho a mi madre varias veces de que no sentía la vocación para una vida de celibato, me amenazó que me enviaría al orfanatorio de la Guardia Civil, que procedió a describir con muy oscuros colores.
Mi vida como joven sacerdote
Cuando tenía diez años, entré en el Seminario de Tarazona para estudiar para el sacerdocio. No estudié con mucho ahínco hasta los cursos superiores, pero aun así, pude pasar todos los exámenes con las mejores calificaciones. Sentí que esto era una pequeña compensación de mi orgullo para contrarrestar las atracciones de un trabajo ordinario en el cual yo podría haber logrado mis deseos de formar un hogar.
Fui ordenado sacerdote el 10 de junio de 1934, en Tarazona, por el Dr. Goma, Arzobispo de Toledo. Luego pasaron quince años de ministerio a la Iglesia, clases en el Seminario y en privado, así como entierros, bautismos, casamientos, y otras ceremonias religiosas.
Suprimo las dudas
En septiembre de 1948, fui promovido por mi obispo a la cátedra de Teología Dogmática Especial en el Seminario Diocesano de Tarazona de Aragón. Un año después también me designaron como Canónigo Magisterial, es decir, predicador oficial en la Catedral.  Hasta esa fecha me las había arreglado para suprimir todas las dudas y dificultades que había experimentado con respecto a muchas de las doctrinas que la Iglesia Católica Romana enseñaba y obligaba a los fieles a creer. Esto se había logrado parcialmente debido a la sumisión inmediata e incondicional que, bajo pena de excomunión, todos los verdaderos romanistas rendían al Papa.
Días después leí en una revista católica romana, "Cultura Bíblica", el nombre de Don Samuel Vila, Pastor evangélico español, a quien atacaban por algunos comentarios que había hecho en su libro, "A las fuentes del Cristianismo", con referencia a los hermanos de Jesús: Después de tantos años, todavía podía recordar el nombre de este pastor, por lo que busqué su dirección en la guía telefónica y le escribí una carta describiendo con extrema sinceridad mis problemas espirituales.
Una verdadera conversión a Dios
El Pastor Vila contestó con una carta llena de comprensión y unción del Espíritu Santo, en la cual explicaba muchas de las verdades fundamentales de la Palabra de Dios, que sin embargo me asombraron, puesto que eran en contra de todas las cosas que yo había creído. El Sr. Vila no me pidió que me convirtiera en Protestante, pero con mucha candidez me dijo que la solución a mi problema espiritual no estaba en cambiar de una confesión religiosa a otra, sino en una verdadera conversión a Dios. Esta fue mi primera sorpresa, y no fue la última. Añadió que mi salvación dependía de mi simple aceptación, por fe, de Jesús como mi Salvador personal y (otra gran sorpresa) que considerara la vida cristiana como una relación espiritual cariñosa con Dios. Para mí esto fue extraordinario. iY estos eran los enconosos Protestantes!
Continué intercambiando correspondencia con él; y, después de las primeras cartas que recibí, me envió mucha literatura evangélica. Siempre recordaré la impresión que recibí de leer el libro A las fuentes del cristianismo, de Samuel Vila. Allí descubrí una exposición razonada de las soluciones para mi investigación personal que había iniciado contra los dogmas del romanismo. ¿Por qué no había yo visto estas cosas? Simplemente porque no poseía el extenso conocimiento de la Biblia y la historia que, en su conrrespondencia, el Rdo. Vila demostraba que tenía. Así que fue que me dediqué al detallado y asiduo estudio y meditación de la Palabra de Dios, acompañado por mucha oración en la cual buscaba la abundante gracia del Espíritu Santo para,descubrir el verdadero sentido de la Palabra, a fin de atesorarla en mi memoria y corazón, para vivirla a través de mi vida, y para comunicarla a otros. En poco más de un año había leído toda la Biblia dos veces del principio hasta el final, y el Nuevo Testamento muchas veces. También estudié los mejores comentarios Romanistas y Protestantes.
La Palabra de Verdad
Pronto me encontré gozando de los frutos de esta tarea tan agradable. Mi estudiantes a menudo se asombraban ante las referencias bíblicas pertinentes y variadas con las cuales yo apoyaba mis explicaciones teológicas. Pero por sobre todas las cosas, vi con claridad y por primera vez la falsedad de muchas de las doctrinas de la Iglesia Católica Romana que son los artículos de fe. ¿Por qué no había notado esto antes? Por la simple razón de que yo jamás había procurado un estudio tan detallado e imparcial de la Palabra de Dios. Por eso es que la inmensa mayoría del clero romanista continúa en sus falsas doctrinas, sin abrir sus ojos a la pureza de la verdad del evangelio.
A pesar de que la luz había comenzado a filtrarse en mi alma en enero de 1961, todavía no era salvo, aunque ya estaba convencido de la falsedad del romanismo. Sin embargo, me decidí unirme a la Iglesia Evangélica. Me sentí muy alentado a esta altura de mi conversión por la visita personal que hice a don Samuel Vila en Terrassa (Barcelona) en mayo de ese año. El fervor y la devoción con que me habló y particularmente cuando oró al Señor conmigo, y con su cuñado, Don José M. Martínez, me impresionaron y emocionaron en gran manera.
El poder de la gracia de Dios
Siguiendo el consejo del hermano Vila, puse a prueba a Dios en momentos de gran dificultad para mí, y con resultados maravillosos: Finalmente, en un glorioso 16 de octubre de 1961, y en medio de una prueba que me encerraba como un verdadero toro de Basán, elevé mis ojos y corazón al cielo, no descansando en mi propia fortaleza, sino seguro del poder de la gracia de Dios, la cual cosecha sus mayores triunfos ante la debilidad e impotencia humanas, "Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi Poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, Para que repose sobre mí elpoder de Cristo" (2Corintios 12:9). "Diciendo: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos. Bienaventurado el varón, a quien el Señor no inculpa de pecado" (Romanos 4:7-8).
Desde esa fecha he visto muy claramenté que he nácido a una nueva vida, he abandonando mi vida de pecado, y me he rendido incondicionalmente a Cristo, dispuesto a llevar su cruz y seguir fielmente en sus pisadas. Cada día he orado que el Espíritu Santo pueda mantenerme siempre alerta, para obedecer sus más leves deseos, que yo pueda ser un instrumento bajo su dirección omnipotente. Desde octubre de 1961 hasta junio de 1962, mis amigos, mis estudiantes, y mis compañeros más íntimos pudieron ver el cambio que se había obrado en mi vida. Mis sermones tenían un fuego de convicción que nunca habían tenido antes. Mi corazón estaba lleno de un entusiasmo, un gozo interior, una maravillosa felicidad, y mi mayor placer era en la oración, y en la lectura continua y estudio de las Sagradas Escrituras. Comencé a leer metódicamente; y muchas eran las Biblias y Nuevos Testamentos que se obsequiaron a mis amigos en sus cumpleaños y días de fiesta.
El romanismo: Otro evangelio
Después de un tiempo me di cuenta de que era imposible, en mis nuevas circunstancias, continuar en la Iglesia Católica Romana. E1 21 de junio de 1962, escribí cartas fechadas el 16 del mismo mes en Barcelona dirigidas a mi obispo y al presidente del Concilio Canónico de la Catedral de Tarazona, a la que estuve vinculado por trece años como Canónigo Magisterial. En ellas renunciaba a todos mis honores y cargos y les decía de mi salida de la Iglesia Católica Romana. Le decía al obispo que yo no deseaba caer bajo las anatemas de Gálatas 1:8-9, "Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema".
No mi propia justicia, sino la de él
El mismo 21 de junio crucé la frontera española-francesa en Port-Bou, y en la tarde del día siguiente, desembarqué en el puerto de Newhaven, en la costa sur de Inglaterra, donde me esperaban los brazos abiertos de un siervo de Dios y amigo, Mr. Luis dé Wirtz.
No quiero omitir que el domingo 17 de junio, por primera vez, asistí a una reunión evangelística en una Iglesia en Barcelona y hablé en un servicio de la tarde, en otra capilla en Terrassa. Luego disfruté de la hospitalidad y cortesías de mi mentor espiritual, Don Samuel Vila.
No quisiera concluir sin ofrecer un vibrante testimonio de mi converción a Jesucrrsto. Con gran gozo he renunciado  a los altos cargos que ocupaba en la Iglesia Católica Romana y a la generosa forma de vida que los acompañaban. Sigo con confianza bajo la guía providencial de mi Padre Celestial hacia la meta segura de mi salvación. Desde que abandoné la Iglesia Católica Romana, he visto muy claramente que a fin de poseer todas las cosas primero es necesario abandonar todas las cosas.
"Por gracia sois salvos por medio de la fe"
A ustedes, mis ex compañeros en el sacerdocio, digo de todo corazón: "Me siento muy feliz en la nueva vida que he abrazado en Cristo y en su evangelio; quisiera que todos ustedes fuesen tocados por esta misma gracia. No los olvidaré en mis oraciones, y confío que tengo un lugar en todos los que buscan la verdad con sinceridad y con un corazón recto. Estén seguros de que la salvación es un asunto personal entre Dios y cada uno de ustedes. La salvación no está en la afiliación en una iglesia, ni en las prácticas piadosas, servicios, rosarios, mensajes de Fátima, etc. Es algo evidentemente equivocado creer que uno puede salvarse por observar los "Primeros viernes", o los "Primeros sábados". Sólo nuestra aceptación personal por la fe del hecho extraordinario de la Redención de Jesucristo puede salvar nuestras almas. "Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús; a quien Dios Puso' como propiciación por medio de la fe en su sangre, Para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados" (Romanos 3:23-25).
Esta es doctrina bíblica; es la doctrina de Pablo en Romanos. Estudien las Escrituras y ellas le guiarán a la verdad. Cuídense de seguir el camino equivocado, Piensen en esto hoy. Mañana podría ser demasiado tarde.

Testimonio extraido del Libro "Lejos de Roma, cerca de Dios", el cual cuenta el testimonio personal de 55 ex sacerdotes católicos que decidieron abandonar el romanismo y el cargo que ocupaban en él para rendir su vida a Cristo.

Paquete de recursos para THEWORD


Hoy queremos compartir un paquete con dies recursos para el Software que hace algunos días compartimos.
Theword nos permite tener en un mismo programa varios recursos para el estudio bíblico de manera simultánea y vinculada. Desde la lectura de la Biblia en diferentes versiones hasta la consulta de términos en Vine y Strong.

La Siguiente es una lista de módulos de descarga directa para este potente software.

  1. Biblia del Oso.
  2. Biblia Nacar Colunga 1944.
  3. Biblia Reina Valer 1909.
  4. Interlineal Griego-Español.
  5. Comentarios de la Biblia Diario Vivir.
  6. Diccionario Rialp de Historia de la Iglesia.
  7. Diccionario de Nombres Bíblicos Hitchcock.
  8. Diccionario de palabras Strong.
  9. Compendio Manual Halley.
  10. Libro de los Mártires.

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Gramatica Castellana (Libro PDF)

La necesidad del estudio de gramática radica del hecho de que nuestro acercamiento a la Palabra de Dios se limita, o al menos esta primordialmente condicionado a nuestro idioma natal, el castellano.

Hoy en día contamos con herramientas que también nos permiten tener un acercamiento significativo con las escrituras en su idioma original, hebreo y griego. No obstante, estas herramientas han sido adaptadas al castellano y requieren, para su eficaz aprovechamiento, un conocimiento apropiado de la gramática castellana.

En el caso del nuevo testamento, este fue escrito en griego. El griego ha tenido una gran influencia en la composición  del castellano. Es decir que, la gramática del griego tiene muchas similitudes con la gramática castellana. Así que, al conocer la gramática castellana, también estamos adquiriendo una buena base para el estudio del nuevo testamento en su idioma original.

Finalmente, la gramática nos proporciona los principios que son comunes a todos los idiomas, lo cual nos permite aprender con mayor facilidad otros idiomas.

Con esto en mente hoy compartimos este libro de Jorge Cotos, Gramatica Castellana, adaptada para el estudio bíblico.

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Las naciones de la Biblia (2)

Nueve naciones o grupos étnicos tuvieron un papel significativo en la historia de Israel en los tiempos bíblicos. (Continuación de la entrada anterior) 

6. Los babilonios

Entre los años 2000 y 1000 a.C., Mesopotamia estaba controlada por un pueblo oriental, los Elamitas, que descendían de Sem, hijo de Noé (Gn.10:22; 14:1, 9) y que habían vencido a los Sumerios. Los Elamitas fueron echados de Mesopotamia en el 1760 a.C. por un pueblo asentado al oeste del Éufrates, los Amorreos. El victorioso general que encabezaba esta invasión era Hammurabi. Afirmando que era el representante de la tierra de dios Marduk, Hammurabi estableció a babilonia como su capital, dando comienzo al antiguo reino de Babilonia.

Después de la muerte de Hammurabi, el antiguo reino de Babilonia se disgrego casi inmediatamente, y permaneció fragmentado casi 1000 años hasta la llegada de un soldado caldeo llamado Nabucodonosor, que estableció el segundo reino de Babilonia en el 612 a.C. al derrotar a los asirios, en el 605 derroto al último contrincante, Egipto, en la batalla de Carquemis. Nabucodonosor persiguió a los egipcios en su huida al oeste como Jerusalén. Su primera vista a Jerusalén fue breve, pero se apresuró a volver a su patria a causa de la repentina muerte de su padre, Nebopolar.

Más tarde aquel mismo año, Nabucodonosor ocupo Jerusalén, permitió que Joacim  (hijo de Josías) gobernara como su rey marioneta, y se llevó algunos de los tesoros del templo y algunos descendientes reales principales a Babilonia. Entre este grupo estaban Daniel y sus tres amigos (2 Cr. 36:6-7; Dn. 1:1-6).
En el 597, Nabucodonosor volvió y se llevó el resto de los tesoros del templo a Babilonia, junto con el rey Joaquín (hijo de Joacim), el profeta Ezequiel y diez mil príncipes, funcionarios y hombres principales (2 R. 24:14-16).

En 1586, Nabucodonosor volvió otra vez a castigar la rebelión encabezada por Sedequías, el último rey de Judá. Esta vez las murallas fueron derribadas, destruido el templo, y la ciudad quemada. Los hijos de Sedequías fueron muertos, y él mismo fue cargado y llevado a Babilonia. Babilonia cayó en manos de Persia en 1539.

7. Los persas

Durante 217 años (550 a 333 a.C.), los Persas gobernaban lo que en aquel tiempo era el más grande imperio de la historia, establecieron uno de los mejores sistemas de gobierno conocido hasta el imperio romano, sometiendo incluso a sus reyes bajo el imperio de la ley. El rey Persa Ciro conquisto Babilonia en el 1539, y, en cumplimiento de la profecía bíblica (Is. 44:28—45:1), permitió que todos los exiliados Judíos que los desearan volviesen a Judea (véase Esdras) con la bendición de los gobernantes de Persia, los Judíos pudieron reconstruir su templo y su capital (Véase Esdras- Nehemías). Pero muchos Judíos decidieron permanecer en el imperio persa, donde, en el 473, serian salvados de un plan de exterminio de un malvado príncipe persa por la reina Ester. A su tiempo Persia cayó en poder de Alejandro Magno de Grecia en el 331.

8. Los griegos

Grecia ya había visto su “edad dorada”: la era que había producido grandes hombres como Pericles, Heródoto, Hipócrates, Sócrates, Platón, Aristóteles y Demóstenes, cuando Alejandro Magno llego al poder a la edad de 20 años, dispuesto para poner por obra el sueño de su padre de invadir Persia. En el 334 a.C. paso a Asiria y derroto a los persas en el Gránico. Los volvió a derrotar en Isos en el 333. Destruyo Tiro, dejo incólume a Jerusalén y fue bien acogido en Egipto, donde fundo Alejandría. Aplasto a los persas para siempre en Arbela en el 331. Después de invadir a la India en el 327, comenzó a planificar la reconstrucción de Babilonia a su antigua gloria. Pero murió en la India al 323 a los 32 años de edad. Su colosal imperio fue dividido entre sus cuatro generales.

Israel quedo dominado por parte del antiguo imperio de Alejandro centrado en Egipto (Dominado por los Ptolomeos) hasta el 198, año en que cayó bajo el control de los Selecidas de Siria. En el 171 el gobernante Seléucida Antíoco Epífanes comenzó una cruel campaña antijudía en la que dio muerte a decenas de millares de Judíos y profano el templo (véase exposición sobre Dn. 8:15-27) antes de ser derrotado por los Judíos en el 615 (Hecho registrado en el libro apócrifo de 1 Macabeos).

Parte del legado de Grecia fue su lengua, que se extendió por todo su imperio, hasta el punto de que el AT fue traducido al griego a. 250 a.C.

9. Los romanos

La fecha tradicional para la fundación de Roma es el 21 de Abril del 753 a.C. Hacia el 338, Roma controlaba la Italia central. Y hacia el 150 había desplazado a los cuatro reinos sucesores de Grecia como la potencia mundial dominante. Hacia el 64 a.C. Roma controlaba Palestina. Luego vino un periodo de guerras intestinas y de incertidumbre, siendo el sistema salvado y consolidado por Julio Cesar durante las Guerras de Galias (58-51 a.C.). Cesar fue asesinado en el Idus de Marzo del 44 a.C., y el imperio fue tomado por Octavio (Augusto) Cesar.

Augusto derroto las fuerzas de Antonio y Cleopatra en acción y convirtió Egipto en una provincia Romana. El imperio Romano llego así a la cima de su poder y gloria. Fue durante el gobierno de Augusto que tuvo lugar el nacimiento de Cristo (Lc.2:1). Augusto reino desde el 31 a.C. hasta el 14 d.C.  Y fue sucedido por Tiberio (14--37). Los ministerios de Juan Bautista y de Cristo tuvieron lugar durante el reinado de este último.

Extraido de: Compendio Manual Portavoz, 2001
Harold L. Willmington, pág. 931-935

Las naciones de la Biblia (1)

Nueve naciones o grupos étnicos tuvieron un papel significativo en la historia de Israel en los tiempos bíblicos. 

  1. Los sumerios.
La dispersión que siguió a la torre de Babel (Gn.11) tuvo lugar probablemente en algún momento antes del 3000 a.C. hay evidencia de al menos dos grupos étnicos que datan de aquel tiempo en Mesopotamia, la “tierra entre los dos ríos” (el Tigris y el Éufrates). Los acadios vivían en los valles superiores, mientras que los sumerios ocuparon los valles superiores, incluyendo la ciudad de Ur, el lugar donde nació Abraham.

Los sumerios eran excelentes arquitectos y constructores. Ur, por ejemplo, poseía un descomunal palacio real con enormes escalinatas, grandes columnas y paredes enmaderadas cubiertas de hermosas pinturas.
Los sumerios fueron la nación más antigua con registros escritos. Usaban símbolos pictográficos pero posteriormente cambiaron dichos símbolos a señales convencionales, escribiendo en tabletas de arcilla blanda con estilos. El estilo tenía una punta triangular y hacia marcas “en forma de cuña”. Entre los más famosos de los escritos sumerios se encuentran La creación y La épica de Gilgamés, que da la narración del diluvio universal.
  1. Los egipcios.
Protegidos por todos lados por barreras naturales y bendecidos con la riqueza del Nilo, Egipto se convirtió en una de las primeras civilizaciones, con dinastías nacionales datando de época tan temprana como el 3300 a.C. Mizraím, hijo de Cam, hijo de Noé, es generalmente considerado como el antecesor de los egipcios así como de los filisteos; Mizraím es el término hebreo para denotar a Egipto (véase Gn.10:6).

Egipto estaba en la cumbre de su poder a 1600 – 1100 a.C. José fue vendido como esclavo en Egipto a. 1900, y su familia acudió allá para escapar del hombre unos 25 años después. Después de aproximadamente otros cien años, los egipcios comenzaron a usar a los israelitas como mano de obra forzada para sus colosales proyectos de edificios reales. Dios los libro por medio de los milagrosos acontecimientos del éxodo en el 1445. Tras haberlos liberado de Egipto y habiéndolos establecido en su propia patria, los israelitas buscaron en diferentes ocasiones la alianza con Egipto contra otras potencias mundiales. Los profetas de Israel siempre los advirtieron contra esta alianza, y los acontecimientos subsiguientes siempre demostraron la certeza de dichas advertencias. Las posiciones de Egipto como potencia mundial se desvanecieron para siempre durante los años del dominio mundial.

  1. Los Cananeos.
“Cananeo” es un término general para la gente que vivía en la Tierra Prometida en el tiempo en que Israel la reclamo después de su liberación de Egipto. Entre los cananeos se incluían los fenicios, filisteos, amonitas, heteos, jebuseos, amorreos y heveos. Muchos de esos pueblos eran descendientes de Canaán, el cuarto hijo de Cam (Gn9:22-27; 10:6, 15-20), y la designación “cananeo” puede haber procedido de él. Pero algunos creen que el nombre procedía del griego Canaán, que significa “rojo sangre”. Los fenicios y otros mercaderes marinos llegaron a la región para adquirir un tinte del molusco murex, y debido al color distintivo del tinte se pasó a referirse a toda la región como Canaán.

Entre las primeras ciudades fundadas por los cananeos se incluyen Gezer, Meguido, Jericó, Sodoma, Gomorra y Jerusalén. Los cananeos fueron probablemente los primeros en tener un alfabeto; el suyo se componía de 31 símbolos.

Las naciones Cananeas eran conocidas como las más pervertidas sexualmente y más moralmente depravadas, y como los pueblos más sanguinarios de toda la historia antigua. Su depravación esta mencionada en la Biblia (Gn.13:13; 15:16; 18:20; 19:1 – 11: Nm.25:1 – 3; Jue.19: 14 – 25; 1R.14:24; 15:12; 22:46; 2R.23:7). También la menciona Filón de Biblos, un erudito fenicio a. 1000 a.C., y aparece mencionada en la literatura de la antigua Ugarit, encontrada en 1929 en Ras Shamra. Fue debido a la depravación de los cananeos que Dios dio su tierra a los judíos y ordeno el exterminio de aquellos (Dt.7:1 – 5; 20:10 – 15; Jos.9:24).

  1. Los filisteos.
Entro los cananeos, los filisteos eran especialmente dignos de mención por su interacción con Israel. Los filisteos, un pueblo marinero, llegaron de la isla de Creta (“Caftor”, Dt.2:23; Jer.47:4; Am.9:7) y se asentaron en Canaán alrededor del 1200 a.C. Ellos, lo mismo que los egipcios, procedían del linaje de Cam, a través de su segundo hijo Mizraím (1 Cr.1:11-12). Pueblo guerrero, conquistaron las naciones autóctonas y constituyeron una liga de cinco ciudades (la “Pentapolis”), compuesta de Gaza, Asdod, Escalón, Ecrón y Gat. “Palestina”, a menudo sinónima de Canaán, deriva de “Filistea”.

Los filisteos eran sumamente religiosos, y adoraron a Dagón (el dios del cereal), a Astoret (dios de la fertilidad) y a Baal-zebub (dios de la morada) (1S.5:2-4; 31:20; 2R.1:2). Baal-zebub fue más conocido como Beelzebú, a quien Jesús designo “El príncipe de los demonios” (Mt.12:24, 27). Los filisteos celebraban sus victorias en el templo de sus ídolos (1S.31:9) y a menudo llevaban a sus dioses a la batalla (2S.5:21).

Samgar y Sansón lucharon los filisteos (Jue.3:31; 31:1; 15:20). Fueron eventualmente echados hacia la costa por Samuel (1S.7:12-14). Saúl fue derrotado por ellos y murió en la batalla (1S.31). David lucho contra ellos (1 S.17; 2S.5). Para la época de Salomón había quedado totalmente sometido (1R.4:21).

  1. Los asirios.
Hacia alrededor del 1200 a.C., los asirios regían toda Mesopotamia desde su capital Nínive; quizá la más grande ciudad de la antigüedad. La más cruel de las naciones en la historia antigua, los asirios conquistaba y gobernaban mediante el más puro terror. Cuando conquistaban una nación, deportaban a toda su población a Asiria como esclavos y ponían el territorio conquistado a disposición de aquellos extranjeros que quisieran vivir allí. Los asirios desarrollaron la técnica de la guerra de sitios, usando arietes y otros ingenios para destruir las fortificaciones de los enemigos.

Asiria comenzó a amenazar Israel a. 750 a.C., y derroto el reino del norte en el 722, deportando a la mayor parte de la población a un exilio del que nunca volverían (2R. 15 – 17). Nínive y su imperio de Asiria cayeron en manos de Babilonia en el 612 a.C.


Extraido de: Compendio Manual Portavoz, 2001
Harold L. Willmington, pág. 931-935

El Progreso del Peregrino Ilustrado (Libro PDF)

Hace algún tiempo compartimos uno de los clásicos más significativos en la literatura cristiana, El Progreso del Peregrino de John Bunyan.

En esta ocasión nos complacemos en traer para ustedes una versión ilustrada de esta obra. En ella encotramos un respaldo para nuestra imaginación y una nueva apreciación del trabajo de Bunyan en condensar las escrituras en esta obra.




La Biblia fue una parte importante en la vida de John Bunyan y sus escrituras manifiestan su dependencia en ese recurso superior en cada punto de la historia que ahora leemos.

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